sábado, 16 de noviembre de 2013

Encierro


En ocasiones me pregunto el porqué de mis locuras, la razón de mis lamentos
y no entiendo por qué me sigo sintiendo de esta manera, ya que ésta me sigue
lastimando. ¿Dónde está mi solución? ¿Cómo puedo cambiar mi vida?
¿Quién podría ayudarme en este momento? ¿Cuál es tu objetivo?
¿Cuándo se acabará mi martirio? ¿Qué es lo que quieres tú de mí?

Huí a lo más profundo de mis pensamientos mas seguía sintiéndome
perdida aun cuando no tenía más a donde ir.

Cuando te sientes tan cansado que ya no tienes fuerzas ni para caminar
y tu cabeza quiere estallar, tal vez es tiempo de parar, cruzar la
valla de tus lamentos sólo para decirte a ti mismo que ahí hay una salida,
un camino por recorrer, no lo ves porque cuando vas a ver, tus ojos tapados
con lagrimas no te lo permiten, si tan solo pudieras quitarte esa venda de ellos…

Como algo mientras bebo una taza de té, la cual siempre me calma pese a que
aún siento el dolor. Quiero dejar de sentirme tan solo, debe haber algo que
pueda hacer antes de que me vaya, debo hacer algo por que mi vida cambie y sea
tan solo un poco como una vida normal.

¡Uy! Me despierto y mi vida sigue igual, me levanto  y tropiezo por
enésima vez con la pata de la cama. ¡Ay! ¡Duele mucho! Pero al fin y
 al cabo mi vida es así ¡Por que sí! Y sí, complicada y todo ya me acostumbré…

Espero a que el día termine en la habitación del hospital, si tan sólo
pudieran soltar un poco mis manos.  Tal vez si dejo de gritar, me dejen salir…


Naoko Marcapasos
14/11/2013

martes, 3 de septiembre de 2013

Un día más...

En ocasiones quisiera simplemente dejar de ser yo, acoplarme a la vida mundana de la gente, ser como uno más de los demás, sentir, pensar y hablar en una forma plana y no circular, dejarme llevar por las vanalidades, por las comodidades, por lo infinito de la estupidez humana, seguir el ciclo de la vida, sin expectativas, sin sufrimientos, sin pensamientos, dejar de pensar en tantas cosas,
en tanta mierda, sentirme uno más.
Estar conforme, seguir el rebaño, nacer, crecer, morir...
Mi cabeza da vueltas a la velocidad de la luz, a la velocidad de un viento huracanado en una playa solitaria, llevándose todo por donde pasa, llegan las nauseas, el mal sentir, el no existir, el descabellado sentimiento de no querer estar aqui, de no saber, de no querer, se acumula en sentimiento en medio de mi garganta y el vómito se acerca como un grito de libertad, me lleno de mierda y de dolor, me siento cada vez más lejos de todo, como si esta vida tan solo hubiera sido una larga despedida, un camino que me lleva a la empinada cuesta de la muerte, tan digna, tan hermosa, tan perfecta, tan lejana.
Las manos me tiemblan, los ojos me arden, mi cuerpo ya no responde a estímulo alguno, las palabras me pesan, todo da vueltas, quiero morir, quiero morir, quiero morir, quiero... ¡MORIR! probar ese nectar de nada, sentir ese arrullo de sin sentires, de sin sabores, de sin pensares, de sin llanto... siento el cosquilleo de la furia, el veneno de la vida, por que ella es tan solo eso para mi, un veneno lento, lastimero, profundo, molesto y eterno, por que la vida es eterna, la muerte es sublime. No puede ser eterna la nada, cuando hay algo, eterno puede ser hasta un segundo.
Demonios danzan en mi cabeza, en mis pechos desnudos hambrientos de sexo, de placer, de sentir algo más. Siento que el cosquilleo baja por mi vientre en intenta llamar mis dedos, mis piernas se abren queriendo bailar, sentir, llenarse de carne para finalmente explotar
dentro de mi, pero abro los ojos y todo sigue igual, sigo en la cama queriendo llorar, gritar... nuevamente morir.
Abro los ojos y todo sigue siento un sueño, una pesadilla, una irrealidad, sigo esperando, sigo muriendo, ardiendo sin llama, siendo tan solo el desperdicio de un día cualquiera más...