En ocasiones me pregunto el porqué de mis locuras, la razón de mis lamentos
y no entiendo por qué me sigo sintiendo de esta manera, ya que ésta me sigue
lastimando. ¿Dónde está mi solución? ¿Cómo puedo cambiar mi vida?
¿Quién podría ayudarme en este momento? ¿Cuál es tu objetivo?
¿Cuándo se acabará mi martirio? ¿Qué es lo que quieres tú de mí?
Huí a lo más profundo de mis pensamientos mas seguía sintiéndome
perdida aun cuando no tenía más a donde ir.
Cuando te sientes tan cansado que ya no tienes fuerzas ni para caminar
y tu cabeza quiere estallar, tal vez es tiempo de parar, cruzar la
valla de tus lamentos sólo para decirte a ti mismo que ahí hay una salida,
un camino por recorrer, no lo ves porque cuando vas a ver, tus ojos tapados
con lagrimas no te lo permiten, si tan solo pudieras quitarte esa venda de ellos…
Como algo mientras bebo una taza de té, la cual siempre me calma pese a que
aún siento el dolor. Quiero dejar de sentirme tan solo, debe haber algo que
pueda hacer antes de que me vaya, debo hacer algo por que mi vida cambie y sea
tan solo un poco como una vida normal.
¡Uy! Me despierto y mi vida sigue igual, me levanto y tropiezo por
enésima vez con la pata de la cama. ¡Ay! ¡Duele mucho! Pero al fin y
al cabo mi vida es así ¡Por que sí! Y sí, complicada y todo ya me acostumbré…
Espero a que el día termine en la habitación del hospital, si tan sólo
pudieran soltar un poco mis manos. Tal vez si dejo de gritar, me dejen salir…
Naoko Marcapasos
14/11/2013
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