Soplo el diente de león para ver hasta dónde llegan sus semillas.
Las veo perderse en la lluvia aplastadas por las pesadas gotas.
Me vuelvo a encontrar caminando en el mismo jardín eterno con el que sueño todas las noches, espinas y más espinas, sangre y más sangre, lluvia y más rayos y centellas que iluminan el horizonte en un atisbo de esperanza.
Como en la carretera hirviendo que quema tus pies descalsos, puedes ver el agua cerca, puedes sentir como refresca tus pies, pero entre más corres, más se aleja.
Despiertas sudando y te das cuenta de que no era un sueño, el sueño es cuando crees, cuando esperas, cuando respiras las olas y lloras de felicidad. Sueñas cuando miras la furia golpear contra las rocas y salpicar la sal en tu lengua. Ya no hay lengua, te cansaste de mentir, te cansaste de decir la verdad, te cansaste de abrir los ojos azules cada día para cerrarlos negro oscuro, negro profundo.
Apaga ya todo, apaga el bombo continuo del pecho y mañana vuelve a nacer.
Vuelves naces.
Vuelves mueres.
Naoko Marcapasos
12-03-2016
VÓMITO PUTREFACTO
Cloaca mental.
martes, 29 de marzo de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
No pensar...
Cerrar los ojos y viajar hasta ese lugar, sentir la brisa y dejarme llevar.
No pensar...
No pensar...
No pensar...
Funciona para mí.
Escuchar el mar.
Inténtalo.
No pensar...
Respirar.
Todo pasa, todo se va.
No pensar.
Estoy sentada a la orilla del abismo y me puedo sentir caer. Puedo sentir la paz, puedo oler la sal y la sangre en mi boca antes del fin.
El comienzo.
El tiempo.
Pierdo la fe.
La rabia y la frustración llenan mi pecho con furia y solo puedo golpear mi cabeza contra la pared una y otra vez.
No sé qué es.
Respirar.
No pensar...
No pensar...
Corro, pero como en los sueños, tomo impulso y vuelo, puedo sentir cómo me elevo, puedo dejar todo atrás. Soy dueña de mí.
No pensar.
Cierro los ojos.
Me pierdo.
Ya no soy.
Ya no estoy.
Se fue el dolor.
Despierto y vuelvo a caer...
No pensar...
No quiero pensar.
Llévame de nuevo a ese lugar.
Llorar.
Respirar.
No pensar.
No pensar...
No pensar...
No pensar...
Funciona para mí.
Escuchar el mar.
Inténtalo.
No pensar...
Respirar.
Todo pasa, todo se va.
No pensar.
Estoy sentada a la orilla del abismo y me puedo sentir caer. Puedo sentir la paz, puedo oler la sal y la sangre en mi boca antes del fin.
El comienzo.
El tiempo.
Pierdo la fe.
La rabia y la frustración llenan mi pecho con furia y solo puedo golpear mi cabeza contra la pared una y otra vez.
No sé qué es.
Respirar.
No pensar...
No pensar...
Corro, pero como en los sueños, tomo impulso y vuelo, puedo sentir cómo me elevo, puedo dejar todo atrás. Soy dueña de mí.
No pensar.
Cierro los ojos.
Me pierdo.
Ya no soy.
Ya no estoy.
Se fue el dolor.
Despierto y vuelvo a caer...
No pensar...
No quiero pensar.
Llévame de nuevo a ese lugar.
Llorar.
Respirar.
No pensar.
Orificio
El pecho se me hinchó de un dolor que venía no sé de donde, o venía no quería saber de donde. Pasa que en la técnica del no pensar, en algún momento el odio encuentra un pequeño orificio por el cual colarse para llegar hasta tus ojos, como un pequeño y molesto mugresito.
Por qué odio? Es odio? Es miedo?
Tal vez sea miedo.
Tengo miedo, miedo de pensar y saber que es odio, miedo de pensar y saber que es miedo, miedo de dejar de ser dueña de lo que tengo entre un pezón y el otro.
Me encontré cayendo en picado y no sabía qué hacer, no estaba preparada, no me gusta no estar preparada aunque nunca lo estoy. Sólo espero a que todo pase.
Me encontré golpeando cada piedra en el camino, mi cabeza, mis brazos, mis hombros, mis piernas, mis manos; se fueron raspando y con cada golpe un grito de dolor me hacía feliz porque entre peor me sintiera, todo iba a pasar más rápido.
Juega conmigo, juega dentro, juega fuera, juega sobre mis pechos mientras me enciendo y juego también.
No veo el suelo, la caída es inteminable, es la pesadilla de la que no me puedo despertar, siento los latigazos de cada insulto recibido, de cada estupidez cometida.
Cierro los ojos y me convenzo de que mi imaginación es mi enemiga y el miedo es el último muro que debo cruzar.
Aún siento los golpes de la última vez que viniste, cómo pretendes que no me cubra el rostro cuando te acercas.
Debo seguir, el camino es largo, no me distraigas.
Debo seguir, el camino es largo, tengo los pies en carne viva pero debo seguir, tengo los pies en carne viva pero si me detengo ahora, muero, muero, quiero morir, no quiero morir. No. Ya no.
Me gusta como se siente mi mano en la tuya.
No estoy bien. No estoy bien. Lo estaré. Lo estaré.
Tal vez si lo repito suficientes veces, se haga realidad.
¿Vienes conmigo?
Naoko Marcapasos
03-02-2016
Por qué odio? Es odio? Es miedo?
Tal vez sea miedo.
Tengo miedo, miedo de pensar y saber que es odio, miedo de pensar y saber que es miedo, miedo de dejar de ser dueña de lo que tengo entre un pezón y el otro.
Me encontré cayendo en picado y no sabía qué hacer, no estaba preparada, no me gusta no estar preparada aunque nunca lo estoy. Sólo espero a que todo pase.
Me encontré golpeando cada piedra en el camino, mi cabeza, mis brazos, mis hombros, mis piernas, mis manos; se fueron raspando y con cada golpe un grito de dolor me hacía feliz porque entre peor me sintiera, todo iba a pasar más rápido.
Juega conmigo, juega dentro, juega fuera, juega sobre mis pechos mientras me enciendo y juego también.
No veo el suelo, la caída es inteminable, es la pesadilla de la que no me puedo despertar, siento los latigazos de cada insulto recibido, de cada estupidez cometida.
Cierro los ojos y me convenzo de que mi imaginación es mi enemiga y el miedo es el último muro que debo cruzar.
Aún siento los golpes de la última vez que viniste, cómo pretendes que no me cubra el rostro cuando te acercas.
Debo seguir, el camino es largo, no me distraigas.
Debo seguir, el camino es largo, tengo los pies en carne viva pero debo seguir, tengo los pies en carne viva pero si me detengo ahora, muero, muero, quiero morir, no quiero morir. No. Ya no.
Me gusta como se siente mi mano en la tuya.
No estoy bien. No estoy bien. Lo estaré. Lo estaré.
Tal vez si lo repito suficientes veces, se haga realidad.
¿Vienes conmigo?
Naoko Marcapasos
03-02-2016
sábado, 16 de noviembre de 2013
Encierro
En ocasiones me pregunto el porqué de mis locuras, la razón de mis lamentos
y no entiendo por qué me sigo sintiendo de esta manera, ya que ésta me sigue
lastimando. ¿Dónde está mi solución? ¿Cómo puedo cambiar mi vida?
¿Quién podría ayudarme en este momento? ¿Cuál es tu objetivo?
¿Cuándo se acabará mi martirio? ¿Qué es lo que quieres tú de mí?
Huí a lo más profundo de mis pensamientos mas seguía sintiéndome
perdida aun cuando no tenía más a donde ir.
Cuando te sientes tan cansado que ya no tienes fuerzas ni para caminar
y tu cabeza quiere estallar, tal vez es tiempo de parar, cruzar la
valla de tus lamentos sólo para decirte a ti mismo que ahí hay una salida,
un camino por recorrer, no lo ves porque cuando vas a ver, tus ojos tapados
con lagrimas no te lo permiten, si tan solo pudieras quitarte esa venda de ellos…
Como algo mientras bebo una taza de té, la cual siempre me calma pese a que
aún siento el dolor. Quiero dejar de sentirme tan solo, debe haber algo que
pueda hacer antes de que me vaya, debo hacer algo por que mi vida cambie y sea
tan solo un poco como una vida normal.
¡Uy! Me despierto y mi vida sigue igual, me levanto y tropiezo por
enésima vez con la pata de la cama. ¡Ay! ¡Duele mucho! Pero al fin y
al cabo mi vida es así ¡Por que sí! Y sí, complicada y todo ya me acostumbré…
Espero a que el día termine en la habitación del hospital, si tan sólo
pudieran soltar un poco mis manos. Tal vez si dejo de gritar, me dejen salir…
Naoko Marcapasos
14/11/2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Un día más...
En ocasiones quisiera simplemente dejar de ser yo, acoplarme a la vida mundana de la gente, ser como uno más de los demás, sentir, pensar y hablar en una forma plana y no circular, dejarme llevar por las vanalidades, por las comodidades, por lo infinito de la estupidez humana, seguir el ciclo de la vida, sin expectativas, sin sufrimientos, sin pensamientos, dejar de pensar en tantas cosas,
en tanta mierda, sentirme uno más.
Estar conforme, seguir el rebaño, nacer, crecer, morir...
Mi cabeza da vueltas a la velocidad de la luz, a la velocidad de un viento huracanado en una playa solitaria, llevándose todo por donde pasa, llegan las nauseas, el mal sentir, el no existir, el descabellado sentimiento de no querer estar aqui, de no saber, de no querer, se acumula en sentimiento en medio de mi garganta y el vómito se acerca como un grito de libertad, me lleno de mierda y de dolor, me siento cada vez más lejos de todo, como si esta vida tan solo hubiera sido una larga despedida, un camino que me lleva a la empinada cuesta de la muerte, tan digna, tan hermosa, tan perfecta, tan lejana.
Las manos me tiemblan, los ojos me arden, mi cuerpo ya no responde a estímulo alguno, las palabras me pesan, todo da vueltas, quiero morir, quiero morir, quiero morir, quiero... ¡MORIR! probar ese nectar de nada, sentir ese arrullo de sin sentires, de sin sabores, de sin pensares, de sin llanto... siento el cosquilleo de la furia, el veneno de la vida, por que ella es tan solo eso para mi, un veneno lento, lastimero, profundo, molesto y eterno, por que la vida es eterna, la muerte es sublime. No puede ser eterna la nada, cuando hay algo, eterno puede ser hasta un segundo.
Demonios danzan en mi cabeza, en mis pechos desnudos hambrientos de sexo, de placer, de sentir algo más. Siento que el cosquilleo baja por mi vientre en intenta llamar mis dedos, mis piernas se abren queriendo bailar, sentir, llenarse de carne para finalmente explotar
dentro de mi, pero abro los ojos y todo sigue igual, sigo en la cama queriendo llorar, gritar... nuevamente morir.
Abro los ojos y todo sigue siento un sueño, una pesadilla, una irrealidad, sigo esperando, sigo muriendo, ardiendo sin llama, siendo tan solo el desperdicio de un día cualquiera más...
en tanta mierda, sentirme uno más.
Estar conforme, seguir el rebaño, nacer, crecer, morir...
Mi cabeza da vueltas a la velocidad de la luz, a la velocidad de un viento huracanado en una playa solitaria, llevándose todo por donde pasa, llegan las nauseas, el mal sentir, el no existir, el descabellado sentimiento de no querer estar aqui, de no saber, de no querer, se acumula en sentimiento en medio de mi garganta y el vómito se acerca como un grito de libertad, me lleno de mierda y de dolor, me siento cada vez más lejos de todo, como si esta vida tan solo hubiera sido una larga despedida, un camino que me lleva a la empinada cuesta de la muerte, tan digna, tan hermosa, tan perfecta, tan lejana.
Las manos me tiemblan, los ojos me arden, mi cuerpo ya no responde a estímulo alguno, las palabras me pesan, todo da vueltas, quiero morir, quiero morir, quiero morir, quiero... ¡MORIR! probar ese nectar de nada, sentir ese arrullo de sin sentires, de sin sabores, de sin pensares, de sin llanto... siento el cosquilleo de la furia, el veneno de la vida, por que ella es tan solo eso para mi, un veneno lento, lastimero, profundo, molesto y eterno, por que la vida es eterna, la muerte es sublime. No puede ser eterna la nada, cuando hay algo, eterno puede ser hasta un segundo.
Demonios danzan en mi cabeza, en mis pechos desnudos hambrientos de sexo, de placer, de sentir algo más. Siento que el cosquilleo baja por mi vientre en intenta llamar mis dedos, mis piernas se abren queriendo bailar, sentir, llenarse de carne para finalmente explotar
dentro de mi, pero abro los ojos y todo sigue igual, sigo en la cama queriendo llorar, gritar... nuevamente morir.
Abro los ojos y todo sigue siento un sueño, una pesadilla, una irrealidad, sigo esperando, sigo muriendo, ardiendo sin llama, siendo tan solo el desperdicio de un día cualquiera más...
martes, 18 de septiembre de 2012
Guilty
Perdida entre mil intentos te encontré, perdida entre mil lamentos descubrí tu ser, sofocada bajo una sombra de mil desventuras y mil angustias me hallé entre tus brazos y te besé como nunca.
Brisa de mar y arena bajo mis pies, en ti descanso como un sueño de madrugada, como un niño en brazos de madre, como un llanto nunca escuchado, como una lluvia en pleno verano.
Tus palabras, tus caricias, tus olores, todo me recuerda a una buena eternidad, a un mundo sin igual, un paraiso de sensaciones y una linda libertad.
Contigo no me falta nada, cuando no estás me estorba hasta el aire, despíertame con un beso, desnúdame entre tus sueños, sácame de mis realidades y contrúye universos con eso que exhalas, penetra mis murallas con esa sonrisa, más bella que mil formas de nubes, más grande que mil atardeceres, por que quiero que te quedes... hasta donde más quieras que te quedes, hasta que mis besos ya no te llenen, hasta que mis miradas ya no te maten, hasta que el cuerpo nos aguante que si me sigues te seguiré.
Dame tu mano y caminemos, hasta donde nos lleve este camino, que un día lejano si ya no quieres más conmigo, vivirás siempre entre el más bello de mis recuerdos.
Brisa de mar y arena bajo mis pies, en ti descanso como un sueño de madrugada, como un niño en brazos de madre, como un llanto nunca escuchado, como una lluvia en pleno verano.
Tus palabras, tus caricias, tus olores, todo me recuerda a una buena eternidad, a un mundo sin igual, un paraiso de sensaciones y una linda libertad.
Contigo no me falta nada, cuando no estás me estorba hasta el aire, despíertame con un beso, desnúdame entre tus sueños, sácame de mis realidades y contrúye universos con eso que exhalas, penetra mis murallas con esa sonrisa, más bella que mil formas de nubes, más grande que mil atardeceres, por que quiero que te quedes... hasta donde más quieras que te quedes, hasta que mis besos ya no te llenen, hasta que mis miradas ya no te maten, hasta que el cuerpo nos aguante que si me sigues te seguiré.
Dame tu mano y caminemos, hasta donde nos lleve este camino, que un día lejano si ya no quieres más conmigo, vivirás siempre entre el más bello de mis recuerdos.
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