Bajo la lluvia y camuflada por la oscuridad me encontraba, no había sitio posible que no estuviera oculto por su poder, el ruido de la tormenta llama a los vampiros y esconde las estacas, no me puedo mover en este mar de sangre así que dejo salir mi alma encadenada hacia el vacío, cae lentamente y sin golpe alguno se repara.
Su inconfundible grito me levanta, es el carcelero de mi jaula llamándome para mi juicio y condena, solo es cortesía pues se me sabe culpable y mi castigo es la horca, lo que ellos no saben es que mi alma logró escapar y ahora es libre, vuela con el viento y corre con los ríos... se sabe dueña y señora de un sueño y de una sonrisa que dejó escapar luego de un domingo de ping pong...
Sábado 4 de Junio 2005
Naoko Marcapasos
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